martes, 12 de enero de 2010

Aroma por Nikanoru



Hace años perdí el sentido del olfato.

Decirlo así no sería lo más preciso, pero es la única manera de hacerlo. Sigo oliendo las cosas, los olores fuertes, ya sean de algún perfume aplicado en exceso o de basura concentrada. Sin embargo, podría decir que ni siquiera eso lo huelo bien.

Aunque no me había dado cuenta de ello.

Pero hace un tiempo comencé a recuperar el olfato por momentos esporádicos, a veces mínimos, de unos cuantos segundos, otras, incluso por todo un día.

La sensación es muy similar a la que usan en la televisión para representar como alguien no ve bien, todo borroso, manchas amorfas, para enseguida ponerse los lentes y verlo todo con una nitidez extraordinaria, acentuada por el radical cambio. Tal vez algún lector lo haya experimentado en carne propia. Esto es exactamente así… pero con los olores.

No sé en qué momento dejé de oler, y a veces pienso que fue una cierta autosugestión que usé para evitar los malos olores. Lo que sí es cierto, es que esos momentos en que recupero el olfato me han llevado de regreso a mi infancia.

Y no me refiero a recuerdos específicos como suele ser el caso (por alguna razón, los olores me recuerdan que me deberían de recordar algo, nada más), no, simplemente huelo algo y entonces pienso “yo solía oler las cosas… cada casa tenía su olor, la calle, la regadera… todo tenía un olor… ¿qué pasó…?”

Es una sensación curiosa, como si de estar viendo todo en blanco y negro, por momentos las cosas recobraran el color. Ésa es otra analogía acertada me parece. Pues como dije, no es que haya dejado de oler las cosas, sino que las olía de una manera burda, difusa, sin detalle, sin matiz.

Y ahora, en esos preciosos momentos en que recupero la habilidad de oler, puedo sentir la belleza de los olores, será tal vez nada más el olor del jabón al ser frotado en el estropajo, pero, y esto puedo asegurarlo, es una sensación maravillosa.

Nos vemos.

5 comentarios:

dream builder dijo...

ahora que lo dijiste... recordé tu indescriptible olor.
Abrazo grande estimado Ganso.

Mokonita dijo...

Hola Mostro
Es cierto... la rutina hace que nos olvidemos de esos detalles que hacen que las cosas valgan la pena, es como cuando... te tragas un chocolate en la primer mordida y no lo saboreas paso paso =P

Saludos Te quelo!

Rwddael Argonar Nyrennsen dijo...

Mi sentido del olfasto no siempre ha sido el mejor, pero ahora que he dejado de fumar como lo hacía antes, tengo el olfato renovado.

Vale la pena.

Rwddael Argonar Nyrennsen dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Kaleidos dijo...

holap, pues me hace pensar como en cuatro cosas.
1.- Una es que el olfato es selectivo, lo cual es maravilloso porque en realidad llegan a nosotros de golpe todos los aromas y si no fuera por esta facultad que nos "protege" de los olores, la experiencia sería abrumadora todo el tiempo; por eso después de un rato las cosas nos "dejan de oler" =) lo que no significa que no las estemos percibiendo, si no que están pasando por una suerte de filtro, que chido no?
2.- Por otro lado me hace pensar en que efectivamente la memoria olfativa es impresionante... en algunas ocasiones un aroma es capaz de llevarte al momento en que tenías 3 años y tu mamá te llevaba de la mano... etc. de forma sumamente vívida, tal cual como volver a estar allí por un momento y con más fuerza que ningún otro sentido.
3.- La otra cosa en que me hace reflexionar es en el hecho de que el lenguaje no alcanza para describir lo que los sentidos perciben y en especial el olfato, ni aún, cuando existan figuras de lenguaje (como en la poesía o discursos digamos) que intentan acercarse más a una descripción por medio de metáforas, analogías, etc. Así... repito, describir el aroma de una personas por ejemplo... puede convertirse en tema de un tratado y literalmente no alcanzar a describirlo jamás.
4.- Lo último que considero es la sensibilidad que cada quien tiene con cada uno de sus sentidos. He conocido personas con enorme sensibilidad olfativa y otras que de verdad parece que no huelen nada... jajajaja siempre he tenido la teoria de que un sentido compensa al otro, me pregunto si en todos los casos las personas que huelen menos tienen mejor vista, más desarrollado el tacto, o algún otro. En fin.
Saludos!
Kaleidos